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Salesianos de Don Bosco. Paraguay

Homilía del Padre Inspector en la Jornada Salesiana de la Misericordia


Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre (MV 1)

Queridos hermanos, queridas hermanas: en este día quiero compartir también con ustedes algunas palabras de nuestro Papa Francisco.

Hoy hemos vivido un día muy especial. Hemos sido reflejo vivo y resplandeciente de la misericordia de Dios, así como en Jesús, el rostro de la misericordia del Padre.

Así mismo,  “Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, “rico en misericordia” (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como “Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad” (Ex 34, 6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina. 



En la “plenitud del tiempo” (Gal 4, 4), cuanto estaba dispuesto según su plan de salvación, Él envió a su Hijo nacido de la Virgen María para revelarnos de manera definitiva su amor. Quien lo ve a Él ve al Padre (cfr Jn 14, 9). Jesús de Nazaret con su palabra, con sus gestos y con toda su persona (1) revela la misericordia de Dios”. (MV1)

“Siempre tenemos necesidad de contemplar el misterio de la misericordia… Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado.” (MV2)


Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre

Ante la gravedad del pecado, Dios responde con la plenitud del perdón. La misericordia siempre será más grande que cualquier pecado y nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona…” (MV3)



“En las parábolas dedicadas a la misericordia (cfr Lc 15, 1-32), Jesús revela la naturaleza de Dios como la de un Padre que jamás se da por vencido hasta tanto no haya disuelto el pecado y superado el rechazo a la compasión y la misericordia… la misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el corazón y que consuela con el perdón.” (MV9)



“Eterna es su misericordia”: es el estribillo que acompaña cada verso del salmo 136 mientras se narra la historia de la revelación de Dios…. Es como si se quisiera decir que no solo en la historia, sino por toda la eternidad el hombre estará siempre bajo la mirada misericordiosa del Padre. ¡Qué regalo tan hermoso! ¡Qué certeza tan alentadora! La misericordia de Dios es su responsabilidad por nosotros.

En la misericordia tenemos la prueba de cómo Dios ama. Él da todo sí mismo, por siempre, gratuitamente y sin pedir nada a cambio.


En la misericordia tenemos la prueba de cómo Dios ama. 

Para penetrar el misterio de la misericordia de Dios estamos invitados a que redescubramos las obras de misericordia corporales: dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero, asistir a los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia las personas molestas, rogar a Dios por los vivos y por los difuntos.



No podemos escapar a las palabras del Señor y en base a ellas seremos juzgados. En cada uno de estos más pequeños está presente Cristo mismo. Hoy podemos recordar las palabras de San Juan de la Cruz: “En el ocaso de nuestras vidas, seremos juzgados en el amor”(2).

Queridos hermanos, queridas hermanas: Somos la Iglesia, y la Iglesia está llamada a ser el primer testigo veraz de la misericordia, profesándola y viviéndola como el centro de la Revelación de Jesucristo. Desde el corazón de la Trinidad, desde la intimidad más profunda del misterio de Dios, brota y corre sin parar el gran río de la misericordia. Esta fuente nunca podrá agotarse, sin importar cuántos sean los que a ella se acerquen. Cada vez que alguien tendrá necesidad podrá venir a ella, porque la misericordia de Dios no tiene fin.” (MV25)

Pidamos a Dios por intercesión de nuestra Madre, la Auxiliadora, nos conceda la gracia de la conversión, de volvernos al camino del amor, de la misericordia, del perdón; y así, podamos testimoniar, radiante y luminosamente la alegría y la felicidad de ser cristianos, hijos misericordiosos como nuestro Padre. Así sea.

1. Cfr Conc. Ecum. Vat. II, Const. dogm. Dei Verbum, 4.
2. Palabras de luz y de amor, 57.








Homilía del Padre Inspector en la Jornada Salesiana de la Misericordia Reviewed by Salesianos Paraguay on 18:54:00 Rating: 5
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