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Salesianos de Don Bosco. Paraguay

La habitación de Don Bosco





La habitación de Don Bosco quedó casi intacta hasta 1929, año de su beatificación.

   

Don Rinaldi las adaptó como lugar de peregrinación haciendo construir la escalera interna, ya que hasta ese momento se accedía mediante los balcones externos que se conservan hasta hoy.




En el 1970 se añadieron vidrieras de exposición y se organizó una sala de exposición. Para el Jubileo del año 2000 se reordenó el lugar como es visible hoy en día, añadiendo un monitor explicativo en el piso inferior, entre otros detalles.



1852: Se añade a la Casa Pinardi la Iglesia de San Francisco de Sales y por el otro lado un pabellón lateral formando la letra “L”.




1853-1855: demolición y reconstrucción de la casa Pinardi y primer estadio de la actual habitación.














1853-1861: detalle de la habitación de don Bosco





1853-1861: la habitación de don Bosco. Se accedía a las habitaciones por un balcón externo. Don Bosco veía casi todo  desde la puerta de su habitación.

 
Fotografía de Don Bosco en su habitación.





En 1861 se duplicó el espacio. La habitación de Don Bosco se transformó en antesala y se trasladó a la ampliación. La ventana se transformó en puerta. En el fondo la nueva habitación desde el 1861 a 1887.





1862-1876: Don Bosco hace añadir una terraza delante de la amplificación anterior






1876-1888: El edificio como lo conocemos hoy.




La visita

Primer piso: El espacio está dedicado a los aspectos y a los valores de la Obra salesiana. Dignas de notar son las reconstrucciones de la evolución de la ciudadela de Valdocco.

Segundo piso: En la habitación del Santo entre el año 1853 y el 1861 – se conserva un fragmento de piso de ladrillo- se pone de relieve el lema de Don Bosco y de la Familia Salesiana: Da mihi animas cetera tolle.

La reproducción del antiguo cartel está colocado al lado de la imagen de Domingo Savio, reconstruida por Mario Cáffaro Rore bajo la guía de don Alberto Caviglia en el año 1941 para resaltar un encuentro significativo entre el maestro y el discípulo, acaecido justamente en esta habitación hacia el final del mes de octubre del 1854.

Los objetos colocados en el escaparate son simples alusiones, pero de gran valor simbólico como la reproducción fiel de dos manuscritos relacionados a acontecimientos determinantes acaecidos en esta habitación.

El primer documento está constituido por una página autógrafa de don Miguel Rua quien verbaliza la primera propuesta hecha por don Bosco a un grupito de muchachos entre los 16 y los 18 años, reunidos en esta habitación en vistas de la constitución de la Congregación salesiana : “la noche del 26 de enero 1854 nos reunimos en la habitación del Señor Don Bosco; El, Don Bosco, Rocchietti, Artiglia, Cagliero y Rua; y se nos propuso  que hagamos, con el auxilio del Señor y de San Francisco de Sales, un ensayo de ejercicio práctico de caridad  hacia el prójimo, para que luego llegue a ser una promesa y después, si parecerá posible y conveniente, que se haga un voto al Señor. Desde esa noche se puso el nombre de Salesianos a los que se propusieron y se propondrán ese ejercicio”. El segundo documento es el acta de la reunión oficial de fundación de la Sociedad Salesiana acaecida la noche del 18 de diciembre 1859.





La segunda habitación es la capilla en la que Don Bosco celebraba en los últimos años. Sobre el altar que vemos, el Santo celebró la misa hasta el 11 de diciembre 1887, fue la última vez que pudo ofrecer el santo sacrificio.

En los días sucesivos algunos de sus Salesianos celebraba la Misa y él, desde la puerta abierta, seguía la celebración estando acostado, después le llevaban la Comunión.

El lugar consta de dos armarios con algunas vestimentas sagradas y unos objetos usados por Don Bosco para la celebración de la Eucaristía.  

La galería. El itinerario nos conduce en la galería lograda con la ampliación estructural de 1876, sitio donde el Santo paseaba y confesaba a los jóvenes en sus últimos años.



Hay anécdotas simpáticas relacionadas a este ambiente y el parral que trepaba por las ventanas, pero la atención del peregrino se centra en otras cosas. Don Bosco quiso hacer construir este observatorio para poder abrazar contemporáneamente con la mirada dos polos característicos de su tensión apostólica: los muchachos en su ambiente natural, el patio.


En un armario están expuestos la ropa, el manto, sombreros, bufanda y bastones de paseo de Don Bosco.




Al otro lado del vidrio que divide en dos partes la galería, se puede ver una mesa grande hecha construir por el Santo para las reuniones del Capítulo Superior de la Congregación (se encontraba en la biblioteca antigua), el sillón en el cual vistiendo los hábitos sagrados fue colocado después de su muerte de manera que los Salesianos, los jóvenes de la casa y los muchos amigos y bienhechores pudieran verlo por última vez y el reclinatorio que solía usar para confesar a los jóvenes.



Todavía hoy en día una parra se encarama desde el patio hasta las ventanas de la galería en recuerdo de la que plantó Don Bosco a quien gustaba cosechar personalmente la uva y mandarla de regalo a los bienhechores más queridos.


La habitación en la que don Bosco murió. Don Bosco se trasladó a esta habitación al final del 1887 para que se le pueda atender mejor.




Fue llevado en los brazos o en una silla de ruedas a su habitación al lado de la oficina para poder recibir a los que lo visitaban. Los últimos días ya no podía levantarse hasta el día de su muerte acaecida el 31 de enero 1888, a las cuatro y media de la mañana. El mobiliario de la habitación ha quedado como entonces: cama y escalerita para subir, la mesita de noche, la palangana y la jarra, la campanilla de pared, el diván, la butaca de ruedas, sillas, cuadros y escritorio.




La pieza habitada entre el 1861 y el 1887. El recorrido prosigue con la habitación en la cual don Bosco vivió y trabajó por 27 años, desde  el 1861 al 1887.




Esta habitación es testigo de tantas grandes realizaciones, del florecimiento de su carisma, de los sueños y proyectos, de los gozos más profundos y de los sufrimientos más dolorosos. Sobre ese escritorio escribió miles de cartas al Papa, a los poderosos, a los Salesianos, a muchachos, a los bienhechores.



Compuso allí la mayor parte de sus obras para los jóvenes y el pueblo. Usaba la habitación como oficina en la cual acogía numerosos visitantes de toda categoría social que cada día llegaban hasta él. Un testigo recuerda: “En esa habitación reinaba una paz paradisíaca”. Después de la muerte de Don Bosco esta habitación se usó por 22 años (1888-1910) como oficina y dormitorio de su sucesor, el beato Miguel Rua.



En la habitación se conservan los muebles, las perchas, el crucifijo de don Bosco y otros utensilios del antiguo Oratorio. Sobre el escritorio con estante se han colocado objetos usados por el Santo: la lámpara, el tintero, la pluma. En el pequeño mapamundi Don Bosco soñó con las primeras expediciones misioneras de sus hijos.

Por la pared está clavado la parte superior de un simple estante. Según una tradición oral, este mueble, que aún ahora está sin patas, estaba en la habitación de “Margherita Occhiena”, durante los diez años que ella pasó en Valdocco (1846- 1856). En ese mueble la mamá de Don Bosco tenía los objetos personales y lo que necesitaba para su labor de costura al servicio del hijo y de sus muchachos.



El armario con vidrios conserva objetos usados por Don Bosco: candelabros, tazas, vasos y cubiertos; una botella con agua que estaba sobre la mesita durante la agonía; cepillo, tijeritas y fotografías.


El museo

El recorrido inicia con una colección de nueve enfoques del rostro de don Bosco sacados de fotografías hechas entre el 1861 y el 1888.



El segundo sector está dedicado a rememorar la intensa y sorprendente actividad editorial del Santo. El tercero está dedicado a las construcciones de Don Bosco.



El cuarto recoge cuadros y estatuas que Don Bosco quería, entre los cuales está la estatua de la Virgen de la Consolata que Don Bosco había comprado el año 1847 por 27 liras, es el único objeto  superviviente de la antigua capilla Pinardi.



En el quinto sector están expuestos una túnica diaconal, procedente de los vestuarios confeccionados por las Hijas de María Auxiliadora entre el 1927 y el 1929 para las celebraciones de la beatificación y la urna de madera dorada y cristal realizada en la escuela de escultura salesiana de San Benigno Canavese que sirvió en las procesiones por la beatificación (2 de junio 1929) y la canonización (1 de abril de 1934), de Don Bosco.

En la última zona de exposición está el púlpito de la iglesia de san Francisco de Sales, el confesonario, el altar-armario y la cátedra de las “Buenas noches”.



La capilla.  En el ángulo de comunicación entre el ala de la habitación (cuartos, aposentos) y el resto del edificio del año 1853, donde se encontraba un dormitorio para muchachos (según la tradición aquí durmió Domingo Savio) se montó una capilla para la meditación y la celebración eucarística.

En las paredes laterales de la capilla están expuestos los retratos de  algunos personajes valiosos a la tradición salesiana: a la derecha los beatos Felipe Rinaldi y Miguel Rua. Francisco Besucco (el joven pastorcito de los Alpes del que Don Bosco escribió la vida) y Marianna, madre de don Rua, a la izquierda santa “María Domenica Mazzarello”, la mamá de Don Bosco ”Margherita Occhiena”, el teólogo Juan Borel y el pintor José Rollini, alumno del oratorio (autorretrato).

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