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  Paraguay y el Carisma salesiano
2008-09-01
 
EI carisma salesiano está presente en el Paraguay desde hace 112 años. A su juicio, padre, ¿Cómo lo ha asimilado nuestra cultura?

Es una historia por la cual debemos dar gracias a Dios. Hay una profunda sintonía entre el Paraguay y el carisma salesiano. Un país que tiene una inmensa mayoría de jóvenes, lamentablemente muchos en estado de pobreza, y ese es el campo de predilección de Don Bosco.

Los jóvenes pobres, abandonados y en peligro; al mismo tiempo, las características del carisma sintonizan con el estilo del Paraguay, la alegría, el optimismo, una propuesta gozosa de la vida cristiana, una fuerte presencia de María y tantos otros elementos que han hecho que los paraguayos se sientan muy identificados con el carisma de Don Bosco, y me parece que eso ha provocado un crecimiento y un afecto muy notable.


¿Qué le dice el carisma salesiano, el carisma de Don Bosco, al mundo de hoy?

El carisma es muy actual, porque parte de una mirada positiva de la realidad humana. Don Bosco se inspiró en san Francisco de Sales, quien sin ignorar la vida de pecado miraba siempre las posibilidades humanas y cristianas de la persona, partiendo de lo positivo, haciendo que cada joven se sienta amado por Dios.

Se podían liberar las mejores energías en una persona y al mismo tiempo, una mirada comunitaria, una mirada que integra lo humano y lo espiritual. Don Bosco decía, honrados ciudadanos y buenos cristianos. Nosotros seguimos diciendo lo mismo, a veces con nuevas expresiones; para nosotros son inseparables la educación, no solo en el sentido escolar, sino en un sentido más amplio, como el crecimiento de la persona humana y el anuncio del Evangelio. Me parece que ese es un mensaje de mucha actualidad para el Paraguay y para todo el mundo.


Esta presencia salesiana en Latinoamérica se ha visto en frutos de santidad, como Laura Vicuña y Ceferino Namuncurá, entre otros. ¿Esto demuestra la gran influencia del carisma de Don Bosco entre los jóvenes y laicos de nuestro continente?

En poco más de cien años, la congregación tiene muchísimos santos, y la familia salesiana también, más de cien. Para nosotros es una alegría, pero también un gran compromiso. El primer signo evangelizador es la santidad de la propia vida, y cuando la Iglesia canoniza y presenta como modelos a algunos jóvenes, está diciendo que este es un camino abierto y válido para muchos otros jóvenes.

Me parece que es muy bonito que los primeros jóvenes santos fueron en la primera tierra de misión, aquí en el sur de América Latina. Y fueron jóvenes a quienes no les toco vivir situaciones fáciles. Laura Vicuña era una inmigrante, con una situación familiar delicada y difícil, donde todas las condiciones humanas estaban dadas para la frustración, para una vida de gran amargura, sin embargo en el mensaje del Evangelio encontró un camino de plenitud humana muy grande.

De Ceferino se puede decir más o menos lo mismo; en esta semana celebraremos por primera vez su fiesta como beato. El fue un hijo de la tierra -mapuche significa hijo de la tierra- de una comunidad aborigen que vivía los peores tiempos, sin tierra, sin futuro, sin origen, sin identidad, y que encontró un modo de vivir como cristiano, sin renunciar a ser lo que era, un indio, un servidor de sus raíces. Integra la religiosidad propia de su cultura con el nuevo anuncio del Evangelio y se comprometió a ser útil a su pueblo.

La mejor manera que encontró de ser útil fue siendo un educador y pastor de su pueblo, por eso soñaba con hacerse salesiano también. Un ideal que él no logró cumplir, materialmente, sin embargo hoy es misionero del pueblo mapuche y de todos nuestros pueblos de América Latina con su mensaje de santidad.


Recientemente el papa Benedicto XVI ha enviado un mensaje al Rector Mayor y a los salesianos de todo el mundo. ¿Qué temas esenciales rescataría de sus páginas?

El Papa ha valorado el carisma, su actualidad y al mismo tiempo nos ha animado a vivirlo con mayor radicalidad. Ya el papa Juan Pablo II, hace 6 años, había concentrado su mensaje en una frase: "Salesianos, sean santos, eso es lo mejor que ustedes pueden hacer por los jóvenes"; y el papa Benedicto, además de dar una palabra de reconocimiento y aliento, nos ha advertido que el secularismo se filtra en todos los lugares y también en la vida religiosa, en la vida de una congregación, y entonces ha reforzado la línea del Rector Mayor, de la prioridad de Dios, de ser antes que nada hombres de Dios y que eso sea expresado con fervor, visibilidad, creatividad en un mundo que prescinde de Dios.

EI mensaje de Don Bosco en su época tuvo una incidencia tremenda, hasta en el campo social, laboral; defendió el derecho de los niños de no ser esclavizados en el trabajo, es decir este mensaje hoy se hace mucho más vigente que nunca, pues a través de la educación se lograra también un mundo más justo, más humano y cristiano.

Si, precisamente el tema del último Capítulo General que hemos tenido este año ha sido volver a Don Bosco y a los jóvenes pobres, que es volver a la frescura de nuestros orígenes. Nosotros pensamos que seremos significativos, si en la Iglesia, en el mundo, podemos ser fieles a esa misión, a la misión de Don Bosco, hombre de Dios para los jóvenes.

Pienso que ese es el gran desafío de este tiempo, y el Capitulo decía que hay nuevas fronteras, que no basta mantener las obras históricas, sino que hay que ser sensible a las llamadas que Dios nos hace a partir de la realidad: las nuevas fronteras de la pobreza juvenil, la inclusión, la falta de educación, la dependencia de todo tipo, especialmente de las drogas, la violencia, y en otros contextos del mundo otras problemáticas juveniles muy graves que hoy desafían al carisma salesiano.


Padre, finalmente le pedimos un mensaje para los lectores de Cristo Hoy.

El mensaje, pensando inmediatamente en Don Bosco, es la preocupación por los jóvenes. En estos días leía un discurso que Don Bosco hizo allá por 1884 en Lyon, Francia, y las palabras son muy duras y conmueven, pero pienso que tienen gran actualidad cuando decía: “Tenemos que ayudar a los jóvenes pobres, ahora que podemos, antes de que ellos nos lo reclamen un día con un arma en la mano, o con un cuchillo en la garganta". A mí me parece que esas palabras pueden ser dichas en el 2008 y en nuestro contexto. Tenemos que creer en los jóvenes, tenemos que apostar por los jóvenes, tenemos que hacer algo por los jóvenes, y si no podemos, como decía el mismo Don Bosco, si no podemos escribir el abecedario entero, pero hoy es posible escribir a, b, c y d, no hay que dejar de hacer eso posible".
 
 
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