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  La vida de Monseñor Rolón
2010-06-08
 
Ismael Blas nació en Caazapá el 24 de enero de 1914. Fueron sus padres Ramón Rolón y Micaela Silvero. Bautizado por Mons. Juan Sinforiano Bogarín el 02 de febrero de 1914. Con los nueve hermanos, pocos años después, su familia pasa a vivir en Asunción. Realiza sus estudios primarios en la escuela Manuel Amarilla y en 1926 en el colegio Salesianito. De ahí pasa al seminario salesiano de Montevideo teniendo trece años, para iniciar su preparación de religioso salesiano.

En 1935 realiza los estudios de Filosofía en la Universidad Gregoriana de Roma, donde obtuvo la licenciatura en filosofía. Los estudios teológicos los realizó en el Instituto internacional salesiano de Córdoba, Argentina, donde es ordenado sacerdote el 23 de noviembre de 1941.

Se mostró siempre y en todas partes profundamente paraguayo y encarnado en las realidades de su tiempo. En 1943 regresa al Paraguay y ocupó varios cargos en instituciones salesianas. Fue primero director de colegio Mons. Lasagna; luego cura párroco de María Auxiliadora de Asunción; y finalmente primer Prelado (1960) de Caacupé.

Pocos años después (1966), ahí mismo consagrado Obispo de esa flamante Diócesis. Fundó el Seminario local y comenzó su labor animadora con la gente del interior del país. En 1970, es designado Arzobispo de Asunción, en tiempos muy difíciles para las relaciones Iglesia-Estado. Eran los años de la dictadura militar-stroessnista. Tiempo de elevados encuentros apostólicos y combativos de la Iglesia post-conciliar y de las Conferencias Episcopales Americanas de Medellín y Puebla.

Mons. Jorge Livieres, que fue su Obispo Auxiliar durante once años, resumió así la vida de Mons. Rolón: “Monseñor ha sido figura destacada como miembro de la Congregación Salesiana, primero; como Prelado y obispo de Caacupé después; como Arzobispo de Asunción, finalmente.

Le correspondió presidir la Conferencia Episcopal y actuar como Metropolitano en momentos particularmente importantes y difíciles. Grande ha sido el cambio experimentado en esos años por la Iglesia. Difícil es olvidar los gestos firmes y serenos, las actitudes claras y valientes del Arzobispo de Asunción. No será fácil olvidar sus palabras y su actuación en circunstancias comprometidas. Ese es el testimonio de un Obispo a quien en alguna ocasión definí como un paraguayo de ley y un hombre de fe”.

 
 
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